Especial Stephen King: Trucks (Camiones)

Tras unas semanas de descanso, regresamos con la sección de Stephen King, en la que tratamos de comparar las obras del escritor y sus respectivas adaptaciones cinematográficas. Por desgracia, muchas de las adaptaciones fueron hechas hace bastantes años y con bastante poco presupuesto, por lo que nos encontramos a menudo con muy buenos relatos que pierden totalmente la esencia cuando los adaptan (aunque es verdad que otros dieron fruto a muy buenas películas independientemente de la época en la que se hicieron, como El Resplandor, pero incluso esos no consiguen captar del todo lo que la obra consigue transmitir al lector).

Esta vez hemos leído Camiones, un relato publicado en el volumen El Umbral de la Noche (1978), un libro recopilatorio de relatos imprescindible para los fans de King, ya que entre sus páginas también podemos encontrar joyas como Los Chicos del Maíz (también adaptada al cine y que pronto traeremos al Especial) o Los Misterios del Gusano.

Camiones 2.jpgEl planteamiento de esta historia es sencillo, pero muy original: un buen día, sin previo aviso, los camiones cobran conciencia propia y empiezan a matar a todo humano que se crucen en su camino. Un pequeño grupo de supervivientes queda atrapado en una cafetería de carretera donde intentarán sobrevivir y entender qué demonios es lo que está sucediendo. Toda la historia está contada desde el punto de vista de uno de estos supervivientes, de quien ni siquiera sabemos el nombre, el aspecto o cualquier otro dato. En realidad, no sabemos mucho de casi ningún personaje, pero no importa porque lo que cuenta es cómo viven el inicio de una especie de apocalipsis automovilístico. Consigue sorprenderte en algunos puntos (como con el morse) y no te aburres en ningún momento, pasa de una escena con acción a la siguiente, nada de pararse a describir tonterías. De lectura fácil, sencillo y entretenido, Stephen King consigue, una vez más, sacar oro de una premisa que en manos de cualquier otro podría resultar hasta cómica. Como buen relato, el final es sorprendente y lo que consigue King es esbozar una idea, una historia interesante de la que puede surgir una adaptación aceptable cuando menos, si cae en buenas manos. Desgraciadamente, no es el caso. Probablemente te suene la idea de, como mínimo, un capítulo de Halloween de Los Simpsons (La casa del terror X, La vida es un desliz y después la muerte), pero ahora ya sabes de dónde surgió 😉

La película, dirigida por Chris Thomson y protagonizada por Timothy Busfield y Brenda Bakke, es otra historia. Si bien el relato nos ha parecido una delicia, su adaptación cinematográfica del año 1997 resulta de todo menos buena. Diálogos pésimos, actores reguleros, situaciones descabelladas… serie B pura y dura. Para empezar, un camión mata a un hombre estrellándose contra su casa en la primera escena. El camión era viejo, pero sale intacto del choque, continuando su marcha homicida. Podría suceder, pensaréis, ya que si algo hemos aprendido de Hollywood es que las casas de los estadounidenses se caracterizan por tener paredes de cartón. El problema es que el lugar donde se refugian los protagonistas (esa cafetería de carretera) parece de la misma consistencia que la casacamiones-1 mencionada, o incluso peor, y los camiones que lo rodean son mucho más potentes y nuevos, pero a ninguno le da por tirar la pared abajo. Otra escena descabellada, aunque al menos hace gracia, es la de un pequeño camión de juguete (también poseído) que es capaz de cargarse al cartero destrozándole la cabeza contra un bordillo.

Otro punto negativo (y no paramos) es el intento de explicar estas posesiones mecánicas. En el relato no lo hacían, todo quedaba a la imaginación del lector y eso estaba perfecto. Pues aquí lo hacen, o al menos conjeturan sobre ello. Solo diremos que la película sitúa la acción en un pueblo muy cercano al Área 57, y todo sucede unos días después de una lluvia de estrellas (por cierto, los responsables de estas posesiones mecánicas se meten también dentro de un traje de protección, de estos tipo anti-radiación, para cargarse a dos tipos a hachazos), sugiriendo que algún tipo de objeto extraterrestre puede ser la causa. Ningún sentido. Y el final… bueno, os dejamos que los descubráis vosotros mismos (si os atrevéis), ya que a pesar de estar a la altura del resto de la película, es un típico final de peli de terror.

camiones-3

Hubo una adaptación anterior en 1986: Maximum overdrive (La Rebelión de las Máquinas). Fue dirigida y guionizada por el propio Stephen King, por lo que es probable que en este caso se hicieran las cosas un poquito mejor. No la hemos visto porque nos parecía fácil que relato y adaptación se parecieran si ambas estaban a cargo de la misma persona.

En conclusión, el relato es entretenido, de pocas páginas y contiene toda la esencia de King. La película, en cambio, solo te la recomendamos si quieres echarte unas risas y eres fan de la serie B, ya que no supieron captar la esencia seria y terrorífica del relato, como en El Aviador Nocturno sí hicieron sus respectivos responsables. Una pena.

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