Blair Witch y el enésimo found footage

Hace poco vimos Blair Witch, la segunda parte de la aclamadísima (y película de culto) El proyecto de la bruja de Blair, y queremos hacer una reseña de la misma además de comentar un poco este género tan de moda en los últimos años.

Vamos a empezar por esto último: los found footage. Iniciado en el cine con la película Holocausto caníbal (la mayoría de películas de este “género” son de terror, lo que a nosotros nos interesa y en las que nos centraremos), ya tenemos muestra de este género en literatura desde hace mucho más tiempo con la novelas epistolares, escritas a modo de cartas, como el maestro H.P. Lovecraft hizo en muchos de sus relatos (se trata de relatos en los que todo se nos cuenta como cartas escritas por el protagonista a algún amigo o familiar, en las que relata todos los extraños sucesos que van aconteciendo en su vida).

Como decimos, en cine fue Holocausto caníbal (1980) la que inició este género de falso documental, y lo hizo de manera magistral. En ella, un antropólogo encuentra las cintas de unos reporteros que habían ido a grabar un documental a la selva amazónica (en una expedición iniciada al mismo lugar por la falta de noticias de dicho grupo), cuyo objetivo era contactar con una tribu supuestamente caníbal. Lleva las cintas a la sala de mezclas de la cadena para la que trabajaban los reporteros, en la que irán descubriendo qué fue lo que les pasó, además de una serie de barbaridades que ellos mismos cometieron. Las características de esta película son las características que deberían tener todas en el género: vídeos encontrados de personas que han desaparecido, que nos contarán que fue lo que les sucedió y que pasan por ser auténticas, lo que le otorga al filme un mal rollo adicional y la sensación de veracidad de la que carecen otras obras. De hecho, esta película estuvo rodeada de mucha polémica por la publicidad de la misma, en la que aseguraban que era metraje real, y por varias escenas con animales que se sospecha que fueron rodadas de verdad.

found footage 2.jpg

A partir de aquí, la más relevante y conocida es El proyecto de la bruja de Blair (1999), lo que supuso una verdadera revolución al tratarse de una película de recaudación millonaria con una inversión mínima (que en el fondo es lo que disparó este boom del found footage de los últimos años, permitiendo rodar con apenas unos miles de dólares, siendo fácil recuperar tal inversión aún sin tener mucho éxito). La película fue vendida (una vez más) como un verdadero documental, en el que un grupo de jóvenes estudiantes deciden rodar un documental acerca del mito de la bruja de Blair. Nada más se supo de ellos, excepto las cintas recuperadas, en las que se ve a los jóvenes perdidos en el bosque siendo protagonistas de extraños sucesos. Lo dicho, esta película supuso una auténtica revolución, llevando a la fama a sus creadores (aunque, desgraciadamente, no consiguieron hacer nada más relevante).

Desde entonces, mucha gente se sumó al carro, atraídos por ese factor monetario, y así nos llegaron clásicos ya, y de varias temáticas, como Paranormal activity, V/H/S, Troll Hunter, Grave encounters, La horca o la española REC. En cada una de ellas se ha añadido un toque nuevo, como las grabaciones caseras de Paranormal activity, los zombies de REC, los monstruos de Monstruoso, los dinosaurios de The dinosaur project e incluso han llegado a las nuevas tecnologías con las video-llamadas grupales de Unfriended. Todo esto y mucho más, aunque no todo de igual calidad que las mencionadas, para nuestra desgracia.

found footage

Y todo esto porque hemos visto esta nueva entrega de la bruja de Blair, titulada así, sin más, Blair witch. En esta película asistimos al viaje que emprenden el hermano de una de las protagonistas desaparecidas en el primer filme y sus amigos, al bosque donde sucedió todo, con la intención de averiguar lo que le ocurrió a su hermana y traerla de vuelta (¿de verdad creías que tu hermana iba a estar viviendo en esos bosques? qué es, ¿un hada?). Al parecer, toda esta idea descabellada se le ocurrió al ver un vídeo (subido a internet por una especie de pirado que también se unirá a ellos en su viajecito hacia la muerte) del grupo de su hermana, en el que se ve el momento en el que encuentran la casa del final.

blair witch 2

A pesar de lo comentado hasta ahora, la película en sí no está tan mal como podría ser. Sigue el mismo planteamiento que la mayoría de este género (asistimos a la planificación del viaje, somos testigos de los primeros sucesos extraños, que suelen tener una explicación normal, y luego llegamos al enfrentamiento con el verdadero peligro, en este caso la bruja), pero lo hace de manera correcta, si exceptuamos los estereotipos de comportamiento de alguno de los chavales, que son de todo menos coherentes. Así como en la primera no veíamos absolutamente nada, en este caso sí que se nos muestra a la bruja en cuestión. Pero lo hacen de una forma correcta, intuyendo una figura más que mostrando su verdadero aspecto, lo que no aborta para nada el miedo y mal rollo que trasmite. Y ojo, no es fácil mantener el miedo después de dejarnos ver al engendro en cuestión, ya que otra películas suelen estropearlo todo a partir de ese punto, como Mamá (2013). Es como que pierden la magia y parece que lo tú te estabas imaginando era mucho peor que lo que al final resultó ser. Y sin embargo, hay escenas finales verdaderamente terroríficas y angustiosas, con muchísima tensión SPOILERS como el tramo que recorre la protagonista por los túneles excavados bajo la casa o la escena final en la que los dos supervivientes se quedan mirando hacia una esquina de la habitación para no mirar directamente a la bruja FIN DE SPOILERS. Aunque es ligeramente predecible en algunos momentos, otras escenas son totalmente inesperadas y gratamente sorprendentes (SPOILERS la tía que se hace daño en un pie está claro que va a tener algo raro ahí metido vs. la muerte de Talia, la chica del pelo violeta no la ves venir ni de coña FIN DE SPOILERS).

blair witch 1

Y hasta aquí lo positivo. Centrándonos en los aspectos negativos creemos que hay dos fundamentales, al menos en nuestra opinión. El primero es uno en el que caen muchos otros found footage, incluyendo la cinta original de la bruja de Blair. Este error es no darle un mayor trasfondo a la obra, al no mostrarnos quién ha encontrado estos vídeos y por qué los estamos pudiendo ver. El hecho de hacerlo, como hacía Holocausto Caníbal por ejemplo, añade un toque más de credibilidad, que nunca viene mal en este tipo de películas. Podríamos estar viendo los vídeos que ve la policía, encontrados unos días después de la desaparición de los jóvenes; podría ser otro grupo de campistas los que encontraran las cámaras en esos mismos bosques y se pusieran a verlos acampados allí mismo, siendo una visión futura de lo que les espera a ellos; o cualquier otra cosa que se les ocurra a los guionistas. Sea lo que sea, no podéis negarnos que esto le daría otro toque y profundidad a la historia.

La segunda gran pega también es algo típico de estas películas (por lo menos de las malas): el abuso del movimiento de cámara. Una de las razones del bajo coste de estas obras es que no requieren de grandes efectos especiales (porque no suelen mostrarnos gran cosa de lo que sucede y porque perderían credibilidad si lo que nos muestran es algo lejano a la vida real). Así, hay ciertos momentos en los que se usa de manera justificada un movimiento de cámara rápido, que suele coincidir con la acción, con los momentos en los que quien lleva la cámara se pone nervioso o comienza a correr y la mueve para todos los lados. Como decimos, es justificado y aporta realidad, pero si se abusa de ello puede llegar a molestar, y bastante, aparte de confundir a los espectadores. Y con esta película en cuestión nos ha pasado más de una vez, acabando por mirarnos el uno al otro con cara de no saber qué es lo que acabábamos de ver.

En conclusión, no es una mala película. Nos ha gustado y entretenido (salvando lo anteriormente comentado) y sabemos que no se puede comparar a su primera entrega, ya que ha habido miles de películas por el medio que han usado este found footage que tanto sorprendió en su momento, haciendo difícil (por no decir imposible) conseguir un efecto siquiera parecido.

Para terminar, aunque dijimos que nos centraríamos en terror, no queríamos dejar pasar una entrada dedicada al found footage sin recomendar películas de este estilo pero no de terror, como Project Almanac, Chronicle o End of watch (la parte vista desde las cámaras de las patrullas).

Autopsia de Jane Doe

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