El cómic de la semana: Top Ten – FortyNiners

ECC publicó hace unos meses un tomo titulado Top 10: The Fourty-Niners + Smax, una recopilación de estas dos historias que amplían el genial Top 10 de Alan Moore y Gene Ha. Hoy nos centraremos en la primera obra, The Fourty-Niners, dejando la otra para más adelante, ya que son completamente diferentes y se merecen cada una su propia reseña.

Alan Moore (guion) y Gene Ha (dibujo) nos llevan de regreso al mundo de Top 10, esa entrañable comisaría lleva de agentes variopintos que velan por la seguridad de los ciudadanos de Neopolis (una ciudad en la que todo ser tiene algún que otro súperpoder).

En esta ocasión estamos en el año 1949, en el periodo justo después de la Segunda Guerra Mundial. Este cómic de cuatro números nos contará la llegada de uno de los personajes importantes de Top 10 (el que es capitán de la comisaría en el cómic original): Steve “Jetman (antes llamado Jetlad)” Traynor. Aquí es un joven héroe de guerra que es trasladado a Neopolis cuando regresa a los Estados Unidos. En el trayecto se encontrará con Leni “Sky Witch” Muller, una desertora del bando alemán que se unió al ejército estadounidense, piloto de una escoba voladora. Conoceremos los entresijos de la ciudad en sus inicios a través de estos personajes, así como la comisaría y sus primeros agentes de mano de Leni, quien encuentra trabajo como policía.

Las vidas de los dos personajes protagonistas se irán entrelazando en numerosas ocasiones (no en vano viven en el mismo hostal), centrando más la acción en la historia de Leni, que tiene que enfrentarse con el resto de la comisaría a una banda de gansters vampiros que intentan tomar el control de los bajos fondos de la ciudad. Como contrapunto, la historia de Jetlad no tiene tanta acción y está más centrada en lo sentimental, en su vida amorosa y en los problemas con los que tiene que lidiar al unirse a los SkySharks (un grupo de pilotos de guerra, cuyo jefe suspira por regresar a los combates aéreos y el tiempo en el que eran importantes militares).

Alan Moore vuelve a concentrar mensajes y referencias a superhéroes de todas las épocas y editoriales mientras nos narra una historia bien hilada en la que suceden cosas, muchas cosas (nos encanta esa manera tan natural de entrelazar una historia principal con varias secundarias que tiene Moore). Está claro que este señor no sabe escribir algo ligerito. En tan solo cuatro números se tratarán temas de gran importancia y relevancia en la época de postguerra como el racismo (no solo el que experimenta el resto de la población por estos freaks con superpoderes que les lleva a “recluirlos” en una ciudad-guetto, también el que ellos mismo experimentan contra los robots o contra los vampiros), la homosexualidad o los problemas y dificultades por los que atraviesan los soldados que regresan a su hogar, a un lugar en el que les cuesta encontrar su nicho, un lugar donde hacer algo valioso para ellos mismos y para la sociedad.

Y el dibujo es precioso. La ciudad y los personajes tienen todo tipo de detalles y de referencias más o menos difíciles de encontrar (aquí depende del cocimiento que cada uno tenga del mundo del cómic, aunque hay algunas muy claras que cualquiera reconocería). Esto es un trabajo laborioso a la máxima potencia ya que todos y cada uno de los personajes tienen su aspecto y trajes característicos (aquí no vale con dibujar un montón de personas iguales entre la multitud, cada una tendrá su propia idiosincrasia). Y el color, otro acierto. Esos tonos ocres dotan a la obra de antigüedad, te dan la sensación que el cómic necesita, sensación de que estás leyendo algo viejo, algo que ha sucedido años atrás con respecto al cómic original de Top 10 aunque el orden de publicación sea el contrario.

En conclusión, una obra que da gusto leer, una precuela digna del original y en la que encontraremos personajes (o parientes) conocidos de ella. Una visión de la postguerra y de los prejuicios humanos que tantas veces se ha repetido a lo largo de la historia. Una obra sobre el respeto y la tolerancia, temas tratados hasta la saciedad, pero narrada con un toque de originalidad, con superhéroes como objeto y objetivo de tales sentimientos (aunque, pensándolo bien, no tan original dentro del catálogo del autor, pero nos encanta). Aunque solo fuera por estos cuatro números, ya merecería la pena comprar el tomo. Pero es que Smax también es muy disfrutable, así que razón de más para leeros esta continuación de Top 10.

Nota: 8.

Lo mejor: regreso a Neopolis.

Lo peor: se nos ha hecho corto.

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El cómic de la semana: Astro City Vol.1 (Vida en la gran ciudad)

Astro City es un cómic que Image Cómics comenzó a publicar (actualmente la editorial es Vertigo ComicsECC en la edición española) en el año 1995, con el guion a cargo de Kurt Busiek y el apartado artístico de manos de Brent Anderson y Alex Ross. Especialmente en aquella época (aunque ahora también lo es) resultó un cómic fuera de lo común porque le dio un giro al género superheroico, en general bastante plano e “infantil” (salvo contadas excepciones, como Watchmen). El primer volumen presenta a un habitante de Astro City en cada número para enseñarnos cómo es la vida en un lugar donde los superhéroes son algo común, pero enseñándonos su faceta más humana. Va alternando el punto de vista de los propios superhéroes con el de otros ciudadanos comunes, cuyo estilo de vida se ve afectado por los primeros. Esta es una premisa más que interesante.

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La historia es, en general, entretenida y está bien contada (la transición entre escenas, el cambio de perspectiva entre personajes, etc.), consiguiendo que te metas en la piel del héroe de turno (como por ejemplo pasa con El Samaritano, cuya historia llega a producirte cansancio físico y mental real!!). Además, es una historia muy rica en detalles, ya que la Astro City actual está asentada sobre un pasado que los autores han creado de forma astro-city-3espectacular, incluyendo leyendas, eventos históricos y evolución de personajes a lo largo del tiempo (por ejemplo, el número que relata la historia de cómo el jefe del periódico local presenció, en sus inicios como periodista, una batalla entre héroes y villanos en otra dimensión). También hemos disfrutado con los guiños a otros universos y superhéroes, como el hecho de que El Samaritano sea prácticamente un Superman con el pelo azul, el Viejo Soldado tenga un aire al Capitán América, u otros personajes recuerden a Spiderman o incluso a los 4 Fantásticos.

También hay que destacar el dibujo, porque la profusión de detalles es increíble. Los bocetos añadidos al final del volumen demuestran cuántas vueltas les dieron los autores a cada minucia de cada personaje hasta dar con el que más les convencía, y ese perfeccionismo es algo que el lector agradece. Personalmente, el diseño de El Resorte nos astro-city-1ha encantado, además de que el propio personaje es muy chulo. El estilo es muy del tipo “cómic de superhéroes”, lo que se ve tanto en vestuario como en rasgos físicos, con el delineado en negro tan marcado y los colores bastante vivos e intensos.

En conclusión, es un cómic de lo más recomendable. Y lo decimos nosotros, que el género superheroico no es de nuestros favoritos ni de lejos. Precisamente porque en este cómic intentan darle una vuelta de tuerca a los clásicos, nos parece que es de lectura imprescindible y anotamos el resto de la colección en “pendientes”, para seguir disfrutando con los habitantes de esta ciudad tan especial. Ahora mismo estamos con Top Ten, de Alan Moore, de la misma época (algún año más tarde) y estilo que Astro City, y que muy pronto traeremos reseñado al blog!

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